Cuándo y Cómo Presentar Pagos Fraccionados
Aprende los plazos exactos para presentar pagos a cuenta y qué documentos necesitas tener listos en cada trimestre.
Leer másConoce las diferencias clave entre estos dos regímenes fiscales y descubre cuál se adapta mejor a tu situación empresarial o profesional.
Si eres autónomo o tienes una pequeña empresa, probablemente te hayas planteado cuál es el régimen fiscal más conveniente. La elección entre el régimen de estimación directa y el simplificado no es una decisión trivial — afecta directamente a cómo calculas tus impuestos, cuánta documentación necesitas mantener y, en última instancia, cuánto pagas a Hacienda.
Muchos contribuyentes eligen un régimen sin entender realmente sus implicaciones. Algunos se quedan en simplificada cuando ya deberían estar en directa. Otros hacen lo opuesto y acaban con obligaciones innecesarias. En esta guía vamos a desglosar exactamente qué diferencia a estos dos regímenes, cuáles son sus ventajas reales, y cómo sabes cuál te conviene.
En el régimen de estimación directa, calculas tus impuestos basándote en tus ingresos y gastos reales. Es decir, restas los gastos que has tenido para obtener esos ingresos y pagas impuestos sobre el beneficio neto resultante.
Esto significa que si invirtieres en tu negocio — nuevo equipo, formación, viajes de negocio — puedes deducir esos gastos de tus ingresos. Es más flexible y, potencialmente, más ventajoso si tienes muchos gastos legítimos.
El régimen simplificado está diseñado para autónomos y pequeños empresarios que quieren menos complejidad administrativa. Aquí, en lugar de calcular tus impuestos sobre los gastos reales, la Administración asume un porcentaje de gastos medio para tu sector de actividad.
Por ejemplo, si trabajas como consultor y declaras 30.000 euros de ingresos, el régimen simplificado podría asumir automáticamente gastos del 25%, lo que significa que pagarías impuestos sobre 22.500 euros. No necesitas justificar cada gasto con recibos. Es más simple, pero potencialmente menos ventajoso si tus gastos reales son menores que el porcentaje asumido.
Estimación Directa:
Ingresos reales menos gastos reales documentados.
Estimación Simplificada:
Ingresos reales menos porcentaje de gastos estimado por Hacienda (varía por actividad).
Estimación Directa:
Facturas, recibos, nóminas, todos los comprobantes de gastos. Libro de ingresos y gastos detallado.
Estimación Simplificada:
Solo necesitas registrar ingresos. Mantienes facturas para justificar si te auditan, pero no debes presentar todo.
Estimación Directa:
Se calculan sobre tus ingresos y gastos reales del trimestre anterior. Pueden variar mucho de un trimestre a otro.
Estimación Simplificada:
Basados en los ingresos del trimestre anterior aplicando el porcentaje de gastos asumido. Más predecibles.
La respuesta no es la misma para todos. Depende de tu situación específica. Si tienes muchos gastos legitimados — oficina, equipo, formación, desplazamientos — la estimación directa te permitirá deducirlos todos, reduciendo tu base imponible significativamente.
Sin embargo, si tu negocio es limpio y simple con pocos gastos, o si los gastos que tienes son menores al porcentaje asumido en simplificada, entonces simplificada es más práctica. Pagas un poco más pero ahórras en burocracia.
Accede a la web de Hacienda o llama al 901 12 12 12. Solicita una cita en tu Administración Tributaria más cercana.
Lleva tu NIF, el justificante de tu alta como autónomo, y cualquier documento que justifique tu cambio (como declaración de gastos si pasas a directa).
Rellena el modelo 036 o 037 indicando el cambio de régimen. También puedes hacerlo telemáticamente a través de la Sede Electrónica de la Administración Tributaria.
El cambio entra en vigor generalmente el primer día del mes siguiente al de presentación. Recibirás confirmación por escrito en tu domicilio.
“El régimen fiscal correcto no es el que menos impuestos paga de entrada, sino el que mejor se adapta a cómo funciona realmente tu negocio. Un mal cálculo en estimación directa puede costarte más que la simplificada.”
— Principio fundamental de la planificación fiscal
La elección entre estimación directa y simplificada no es una decisión de por vida. Puedes cambiar de régimen cada año si tu situación cambia. Algunos años puede ser mejor simplificada, otros directa.
Lo importante es que entiendas exactamente qué estás eligiendo. No dejes que la inercia o la desinformación determinen tu régimen fiscal. Analiza tus gastos reales, compara los resultados de ambos regímenes, y elige el que mejor se ajuste a tu realidad empresarial.
Si tienes dudas, una consulta con un asesor fiscal profesional vale mucho más que lo que cuesta. Una mala decisión fiscal puede costarte miles de euros innecesarios a lo largo del año.
Consulta con un asesor fiscal especializado en tu sector. Muchos ofrecen una primera consulta sin costo para analizar tu situación específica.
Más Información FiscalEste artículo proporciona información educativa sobre los regímenes de estimación directa y simplificada en España. No constituye asesoramiento fiscal profesional. Las leyes fiscales cambian frecuentemente y las situaciones individuales varían considerablemente. Siempre consulta con un asesor fiscal cualificado antes de tomar decisiones sobre tu régimen tributario. Hacienda publica información oficial en su web que también deberías revisar.